ACCION DE DAR GRACIAS

El cuarto jueves de Noviembre de cada año se celebra en Estados Unidos la festividad conocida como DIA DE ACCION DE GRACIAS, en Canadá se celebra el segundo lunes de Octubre. Esta festividad es mayormente conocida por ser el día previo al famoso Viernes Negro, fecha que da inicio a los grandes descuentos y rebajas en los grandes almacenes anunciando el comienzo de las campañas navideñas. Eso es lo que por aquí conocemos. Y aquí como en muchas otras partes se critica una celebración tan “mercantilista”, que para los países que la celebran tiene mayor trascendencia que la misma Navidad. También se critica que sea una fiesta particular que “quiere ser contagiada” en el resto del mundo; seguramente se criticaran muchos otros aspectos, que seguramente tienen sustento, lo que si no se puede tolerar es que la critica sea repetida sin reflexionar, sin entender lo sustancial, haciendo eco de cosas que no entendemos. En lo personal, me parece una celebración que bien merece el esfuerzo fomentar. Vayamos por partes. Haciendo un poco de historia, recordemos que al norte del continente llegaron colonos y no conquistadores, desde un inicio la intensión y espíritu de la visita contiene diferencias notorias. Estos colonos tuvieron serios problemas de adaptación al nuevo mundo que ahora debían llamar hogar, agravando la situación el hecho mismo de ser familias completas las que llegaban, es decir, padre, madre e hijos, todos con las mismas necesidades de sobrevivencia, no cabía entonces que caudillo alguno dijera “de esta línea para aquí se va a Panamá a ser pobres, de esta línea para aquí se va al Perú a ser ricos” , no bastaban trece valientes para enfrentar un destino mejor para los clanes familiares. Entonces los colonos establecieron relaciones amicales con los nativos del lugar, de quienes recibieron semillas y aprendieron a pescar, al no contar con recursos para alimentar a la mitad de su población (esto en la Plymouth, actual estado de Massachusetts). También se educaron a niños de ambos orígenes en las escuelas establecidas por los visitantes sin distinción alguna, estrechando más los lazos. Llegando el mes de Octubre y las primeras bajas de temperatura se encontró coincidencia en la costumbre de ambas culturas de celebrar las cosechas, y en una primera cena los colonos agradecieron no tener que pasar otro frio invierno sufriendo hambre. Esta es la parte romántica de esta usanza y que ha pasado de generación en generación. Estudiando y analizando de varios ángulos se puede polemizar y refutar esta tradición, pero en todo lugar se cuecen habas (nosotros tenemos nuestras propia historia con ciertos retoques que no vienen al caso desmaquillar) y la intención de este artículo es rescatar lo positivo. ¿Por qué esta festividad tiene mayor trascendencia que la Navidad para el ciudadano norteamericano? ¿Por qué los hijos viajan, las familias se reúnen el último jueves de noviembre y no hay el mismo esmero para el 24 de Diciembre? La respuesta es muy sencilla, al ser Estados Unidos (y Canadá también) una nación multicultural, con una población que tienen orígenes tan diversos, donde se practican prácticamente todas las religiones del mundo, es natural encontrar en esta fecha un motivo universal de celebración, un ritual que permite a judíos, cristianos, musulmanes , agnósticos, budistas, metodistas y cualquier etcétera posible; sentarse en una misma mesa, agradecer por el progreso y el bienestar recibido en un año de ardua labor (no es necesario detallar la exigente jornada laboral en estos países) dejando atrás las diferencias. No olvidar que si bien se agradece “todo” lo bueno que uno ha recibido en vida, es también un reconocimiento al logro personal y colectivo, al esfuerzo desplegado y la meta alcanzada. Al ser un feriado largo (siempre es jueves, viernes y fin de semana, a diferencia de Navidad que es una fecha definida y variable su ubicación en el almanaque) y prácticamente el único del año que permite desplazarse a grandes distancias, es también la fecha que el abuelo recibe a los nietos, los hijos se abrazan con los padres, los hermanos se vuelven a ver las caras. Entendiendo esto, no es de extrañar que el cuarto jueves de Noviembre tenga especial observación. ¿Y aquí? ¿Realmente celebramos Navidad entendiendo el espíritu de esperanza que significa? ¿Somos consientes de la gracia de recibir a un ser divino para crecer como una criatura mas del reino? Claro, estas preguntas son validas solo para cristianos, aceptando que hay varias maneras de serlo. Por eso me parece interesante decir gracias, conscientemente, un día al año. Gracias a quienes comparten la vida con uno, a quienes colaboran en nuestro trabajo, al amigo que esta siempre atento, a la familia que nunca te abandona, gracias a quienes te acompañaron en tu camino para llagar al sitio en que te encuentras ahora, gracias al país que te dio una nacionalidad y con ella toda su riqueza cultural. Y esto último muy importante de recordarlo, pues al no vivir en una potencia mundial, con calidad de vida envidiable ni facilidades óptimas para el desarrollo; hay que reconocer el esfuerzo propio, el talento ejercido persistentemente para lograr el éxito individual y colectivo. Es casi obligatorio hacer un alto para mirar alrededor y saber dónde estamos parados y reconocer que no todo es producto del esmero personal. ¿Tienes amigos, familiares y amistades que piensan distinto que tú? ¿Qué practican otra religión? ¿Que tienen una opción sexual distinta? ¿Que discrepan contigo sobre política o futbol? ¿Qué tan necesarios han sido y son en tu vida? Alguna vez deberíamos dar y decir gracias, aunque el día no esté marcado en nuestro calendario. Gracias por leer.

Luis Alberto Flores

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