CUANDO JUEGA PERU, JUGAMOS TODOS

Ya les había presentado a Luis Alberto con su post anterior que fue buenísimo, y le agradezco a nombre de todas esta segunda entrega, por que hay que decirlo… ME LLENO DE BUEN ANIMO su visión positiva del momento que vive nuestro pais, lo van a disfrutar mucho… gracias Lucho!!!

 

El titulo del post parecería extremadamente masculino para un blog con público femenino en su mayoría, pero también es un titulo inclusivo, que nos incluye a los hombres y a las mujeres en un mismo momento y lugar. Durante la última Copa América la selección peruana de futbol nos regalo una de sus mejores presentaciones en muchos años, tantos que las generaciones de compatriotas menores de 15 años no recuerdan alguna parecidas, salvo la del Club Cienciano cuando ganó la Copa Sudamericana, pero como selección nacional muy poco. 
Durante esos días llenos de futbol acontecieron varios fenómenos de fácil explicación. Los bares y restaurantes estaban llenos de amigos y amigas, hombres y mujeres entusiasmados, celebrando y sufriendo juntos. Fueron días de redescubrimientos. A pesar de lo que diga Gastón Acurio, es el futbol y no la comida (sin querer ser faltoso con nuestro ilustre compatriota que merece todos los honores por sus aportes al país) lo que nos une y aglutina, con un mismo propósito y con un mismo sentimiento, aunque sea por noventa minutos, tiempos extras y penales. 
Así, por efecto de la efervescencia colectiva de aquellos días, mis hijas y esposa compartían conmigo la pasión acompañada de gritos, lamentos, y uno que otro ajo bien puesto (como cuando anotas un gol, digamos) Por unas semanas las noticias deportivas estaban siendo seguidas por todo el colectivo familiar, las novelas pasaban a segundo plano. Las redes sociales estaban saturadas de comentarios y posteos en pro de la campaña blanquirroja. Después llegó el inicio de las eliminatorias al mundial de Brasil 2014 y las camisetas con la franja se multiplicaron, los horarios laborales se alteraron en la medida de lo posible y otra vez, padre, madre, hijos, perro y gato frente al televisor, con un rosario en la mano y los adjetivos a flor de labios. Se ganó y se perdió, lo sabemos, pero hay muchas cosas que se rescataron. Tratando de recordar cuando fue que la última vez que la expectativa colectiva del núcleo familiar se desbordo de esta manera, creo que fue cuando el film nacional La Teta Asustada quedo entre los cinco nominados para ser premiada con un Oscar, o también cuando Machu Picchu fue declarado una de las Siete Maravillas del Mundo, la Amazonia una de las Siete Maravillas Naturales del mundo y claro, Cienciano Campeón de la Sudamericana…un momento… entonces… ¿Nos estamos acostumbrando a celebrar? ¿Y todos juntos? Algo está pasando. 
Cuando se dice que el Perú está en un momento histórico es cierto, en casi todos las áreas de desarrollo y bajo la perspectiva que se desee colocar. Mi generación creció viendo casi las mismas noticias con las que crecen mis hijas (agregándole terrorismo, la inoperancia del gobierno de Belaunde y la trágica primera presidencia de Alan García) Gianmarco asomaba en las radios y nadie presentía que ganaría Grammy alguno, Christian Meier tocaba los teclados en Arena Hash y pocos sabían exactamente a que sonaba su aporte a la banda, la selección de futbol empezaba su camino a las profundidades de la vergüenza deportiva, Juan Diego Flores soltaba sus primeros gallos en casa, Gaston Acurio convencía a su padre que lo suyo era la concina y no las leyes (padres, escuchemos los sueños de nuestros hijos) el Perú no tenía un centavo en sus reservas y le debíamos a todo el mundo. Definitivamente estamos viviendo en otro país, uno muy distinto, con una juventud y niñez (gracias Dios) también distinta de la que percibimos. Son mucho más nacionalistas de lo que pensamos, les interesan temas de ecología y medio ambiente. No admiran a personajes faranduleros (lo que no significa que no los sigan, pero no los toman como modelos) ni a personajes políticos (hay muy poco que admirar en este rubro) y son críticos, pro-activos, emprendedores.
Es un país distinto, con presencia tibia en el mapa mundial, pero hay mucha esperanza de ser protagonistas, esperanza de juntar el colectivo de emprendedores con oportunidades para todos en una sociedad justa y solidaria, hay esperanza de acercar el futuro al presente, esperanza de saborear los triunfos y victorias hoy, casi tanta esperanza como la de llegar a un mundial. Recuerda entonces, alienta a tu país desde la tribuna, desde la casa u oficina, píntate peruano, peruana; ponte la camiseta todos los días, adonde vayas y en lo que hagas, recuerda que cuando Perú juega, jugamos todos. 

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